Cuando descansar ya no es suficiente: El burnout en la vida actual
Últimamente escucho algo muy seguido:
“Dormí todo el fin de semana… y aun así estoy cansada.”
Y no hablan de sueño. Hablan de un cansancio más profundo.
Ese que no se quita durmiendo.
Cada vez veo más personas agotadas emocionalmente. Personas responsables, trabajadoras, “funcionales”. Personas que cumplen con todo… menos consigo mismas.
Y muchas veces lo que hay detrás tiene nombre: burnout.
No es flojera. No es falta de disciplina. No es drama.
Es desgaste.
Es lo que pasa cuando llevas demasiado tiempo siendo fuerte, resolviendo todo, estando disponible para todos, sin una pausa real.
Vivimos en una cultura que nos empuja a producir siempre. A contestar mensajes a cualquier hora. A compararnos. A hacer más. A ser mejores. A no parar.
Descansar incluso nos da culpa.
Entonces el cuerpo empieza a hablar: apatía, irritabilidad, desmotivación, cansancio constante.
Y forzarnos más no ayuda. De hecho, empeora.
A veces el problema no es que necesites vacaciones. Es que necesitas límites.
Decir “no”. Bajar el ritmo. Dejar de exigirte tanto. Entender que tu valor no depende de cuánto haces.
Algo que repito mucho es esto:
No siempre necesitas ser más fuerte. A veces necesitas ser más amable contigo.
Porque nadie puede vivir en modo supervivencia para siempre.
Y tal vez hoy la pregunta no sea ¿Cómo rindo más? sino ¿Qué necesito para estar bien?.