Abres una red social y aparece una pareja desayunando en una terraza frente al mar, otra que celebra su aniversario con un viaje sorpresa y una pedida de mano con fuegos artificiales que ya acumula miles de reproducciones. Cierras la aplicación y miras a tu alrededor: el sofá de siempre, tu pareja viendo una serie, la cena por hacer. Sin darte cuenta, empiezas a preguntarte si lo vuestro es suficiente. Este artículo trata de esa comparación concreta, la de tu relación con las que ves en redes, y de cómo evitar que te haga dudar de algo que quizá funciona bien.
Por qué comparamos nuestra relación
Compararse es humano: nos ayuda a orientarnos y a saber si vamos por buen camino. El problema aparece cuando la referencia no es real. En redes vemos el mejor momento de muchas parejas a la vez, sin las discusiones, el cansancio ni los días grises. Comparar tu relación completa con fragmentos seleccionados de otras es una competición imposible de ganar.
Esta comparación tiene un componente distinto a la que haces sobre tu cuerpo, tu trabajo o tu vida en general, que tratamos en compararte en redes sociales: cómo afecta a tu autoestima. Aquí no solo está en juego cómo te ves, sino también cómo ves a tu pareja y lo que esperas de ella.
Cómo afecta a la satisfacción en la pareja
La comparación constante puede ir erosionando la relación sin que se note. Algunos efectos frecuentes:
- Insatisfacción difusa. No pasa nada concreto, pero te queda la sensación de que «falta algo».
- Menos valor a lo cotidiano. Los gestos pequeños, como que te prepare un café o te escuche al llegar cansado o cansada, dejan de parecer suficientes.
- Expectativas que nadie ha pactado. Empiezas a esperar viajes, regalos o sorpresas que tu pareja ni sabe que deseas.
- Dudas sobre la relación. Si otros parecen tan felices, ¿no deberíais estarlo vosotros también?
A veces la rutina sí necesita un empujón, y es legítimo querer más complicidad. Si es tu caso, en rutina en la pareja: cómo recuperar la complicidad encontrarás ideas que no dependen de lo que se ve en una pantalla.
Pedir gestos públicos
Un conflicto cada vez más habitual gira en torno a lo que se muestra. Una persona quiere que su pareja le dedique una publicación en su cumpleaños, que suba fotos juntos o que haga una pedida que se pueda compartir. La otra se siente incómoda con esa exposición o, sencillamente, no lo vive como algo importante.
Detrás de pedir gestos públicos suele haber una necesidad legítima: sentirse reconocido, valorado o incluido en la vida del otro. Lo útil es separar la necesidad de la forma. Puedes preguntarte qué te daría esa publicación: ¿seguridad?, ¿sentir que estás presente en su vida?, ¿que los demás lo sepan? Una vez identificado, es más fácil hablarlo y encontrar otras maneras de cubrirlo. Si el desacuerdo va más allá de las redes y tiene que ver con formalizar la relación, puede interesarte leer qué hacer cuando tu pareja no quiere casarse y tú sí.
Publicar la relación o no
No hay una forma correcta de vivir la relación en redes. Hay parejas que comparten mucho y están a gusto, y otras que prefieren mantenerlo en privado sin que eso diga nada de su compromiso. El conflicto aparece cuando cada uno tiene una idea distinta y la interpreta en clave de amor o desamor.
Si a tu pareja no le gusta publicar, eso por sí solo no significa que te oculte. Ahora bien, si además evita presentarte a su gente o mantiene tu existencia en secreto en todos los ámbitos, la pregunta es otra, y la abordamos en tu pareja no te presenta a su entorno: qué puede significar. Algunas preguntas que ayudan a llegar a acuerdos:
- ¿Qué nos parece bien compartir y qué preferimos guardar para nosotros?
- ¿Pedimos permiso antes de subir una foto en la que sale el otro?
- ¿Qué haríamos con las fotos si un día lo dejáramos?
Qué ayuda a dejar de compararte
No se trata de borrar todas las aplicaciones, sino de usarlas de forma que no te dejen peor. Algunas pautas:
- Fíjate en cómo te sientes después. Si ciertas cuentas te dejan con sensación de carencia, deja de seguirlas o siléncialas un tiempo.
- Recuerda que es un escaparate. Muchas de esas publicaciones son producidas, patrocinadas o simplemente el único momento bueno de un día cualquiera.
- Haz inventario de lo vuestro. Pensar en tres cosas que valoras de tu relación que nunca saldrían en una foto ayuda a reequilibrar la mirada.
- Comparte tiempo sin pantalla. Si el móvil se cuela también en vuestros ratos juntos, este artículo sobre el phubbing en la pareja puede ayudaros.
- Habla de expectativas, no de comparaciones. «Me haría ilusión que planeáramos una escapada» funciona mucho mejor que «mira lo que hacen los demás».
A veces la comparación se alimenta del miedo a perderse algo, lo que se conoce como FOMO. Ponerle nombre ayuda a ver que no es tu relación la que falla, sino la mirada con la que la estás observando.
Cuándo puede ayudarte un psicólogo
Merece la pena consultar si la comparación te genera malestar frecuente, si las redes son motivo habitual de discusión, si sientes que nada de lo que hace tu pareja es suficiente o si te cuesta saber si tu insatisfacción tiene que ver con la relación o con algo más personal. Un psicólogo puede ayudarte a separar lo que de verdad echas en falta de lo que te ha hecho desear una pantalla, y a hablarlo con tu pareja de forma constructiva.
Si sentís que las redes se están metiendo en vuestra relación más de lo que os gustaría, en Viving puedes encontrar psicólogos especializados en pareja y sexualidad que os acompañen a recuperar una mirada más amable sobre lo vuestro.