Mi hijo coge cosas que no son suyas: qué hacer según su edad

Coche de juguete amarillo de estilo clásico con la puerta del conductor abierta, sobre un fondo desenfocado
A veces todo empieza con un juguete que aparece en la mochila sin explicación.

Vacías la mochila y aparece un coche de juguete que no es suyo. O encuentras en su cuarto un estuche de un compañero, dinero que faltaba de tu cartera o una golosina que no habéis pagado en el supermercado. La primera reacción suele ser una mezcla de sorpresa, vergüenza y preocupación: «¿Mi hijo roba?». Antes de poner etiquetas conviene respirar. Coger cosas que no son propias es una conducta relativamente frecuente en la infancia y puede tener significados muy distintos según la edad y el contexto. En este artículo vemos por qué ocurre, cómo reaccionar sin humillar y cuándo conviene consultar.

Qué puede haber detrás según la edad

No significa lo mismo que un niño de tres años se lleve un juguete de la guardería que lo haga uno de once. La edad ayuda a entender la conducta, aunque cada niño tiene su propio ritmo.

Hasta los cinco o seis años

En los primeros años, la idea de propiedad todavía se está construyendo. Muchos niños pequeños piensan, de forma bastante literal, que si algo les gusta y lo tienen en la mano, es suyo. No hay intención de engañar ni de hacer daño. Es una oportunidad para enseñar, con paciencia y muchas repeticiones, que hay cosas que son de otras personas.

Entre los seis y los diez años

A estas edades ya entienden que coger algo ajeno no está bien, pero el control de los impulsos todavía es limitado. Ven algo que desean mucho y lo cogen antes de pensarlo. También pueden aparecer otros motivos: querer tener lo mismo que los demás, no saber cómo pedir algo o sentir que no se lo van a dar.

Preadolescencia y adolescencia

En chicos y chicas más mayores, la conducta suele tener más intención y más relación con el grupo: retos entre amigos, presión para encajar, búsqueda de emociones fuertes o querer acceder a cosas que en casa no se permiten. Aquí suele ir acompañada de mentiras para ocultarlo, algo de lo que hablamos en el artículo mi hijo adolescente miente: qué hacer.

Motivos frecuentes más allá de la edad

Además de la etapa evolutiva, hay razones que conviene tener en cuenta:

  • Impulsividad: algunos niños actúan antes de pensar en muchos ámbitos, no solo con objetos.
  • Llamar la atención: si un niño siente que solo se le hace caso cuando hay problemas, una conducta así puede ser una forma de pedir presencia.
  • Malestar emocional: cambios en la familia, una separación, la llegada de un hermano o dificultades en el colegio pueden expresarse de maneras inesperadas.
  • Presión de grupo: coger algo por un reto o para que le acepten.
  • Envidia o comparación: sentir que los demás tienen cosas que él no tiene.
  • Falta de habilidades para pedir, negociar o esperar.

Cómo reaccionar cuando lo descubres

La forma en que reaccionas marca mucho la diferencia. El objetivo no es que el niño sienta vergüenza, sino que entienda lo que ha pasado y pueda repararlo.

  • Mantén la calma. Gritar, amenazar con la policía o decir «eres un ladrón» suele generar miedo y vergüenza, y puede llevar a esconderlo mejor la próxima vez en lugar de dejar de hacerlo.
  • Habla de la conducta, no de la persona. «Has cogido algo que no es tuyo» es muy distinto de «eres un mentiroso».
  • Evita interrogatorios para pillarle. Si ya sabes que lo ha cogido, no le preguntes «¿esto es tuyo?» para ver si miente. Es mejor decirlo directamente: «He encontrado este estuche y sé que es de tu compañero».
  • Pregunta con curiosidad. «¿Qué pasó? ¿Qué te llevó a cogerlo?». Puede que no sepa explicarlo, sobre todo si es pequeño, y está bien.
  • Habla de cómo se siente el otro. Ayudarle a ponerse en el lugar de quien ha perdido algo desarrolla la empatía.
  • Elige un momento privado. Evita regañarle delante de hermanos, amigos o familiares.

Reparar en lugar de humillar

La reparación es una de las herramientas más útiles. Consiste en que el niño, con vuestro apoyo, devuelva lo que ha cogido o compense el daño. Puede ser devolver el juguete al compañero, llevar de vuelta la golosina a la tienda o reponer el dinero con su paga.

Es importante que la reparación sea proporcional y acompañada. Si es pequeño, puedes ir con él y ayudarle a decir lo que tiene que decir. No se trata de exponerle públicamente ni de hacerle pasar un mal trago excesivo, sino de que aprenda que los errores se pueden arreglar. Esto le transmite algo muy valioso: equivocarse no le convierte en una mala persona, y siempre hay una forma de hacer las cosas mejor.

Una vez reparado, conviene cerrar el tema. Recordarlo constantemente o sacarlo en cada discusión dificulta que el niño pueda cambiar la imagen que tiene de sí mismo.

Prevenir sin vigilar a todas horas

Algunas ideas para el día a día:

  • Habla con naturalidad sobre lo que es de cada uno, también en casa: pedir permiso para coger cosas de los hermanos o de los adultos.
  • Dale oportunidades de tener cosas propias y de gestionarlas, como una pequeña paga según la edad.
  • Enséñale a pedir y a esperar, y valora cuando lo hace.
  • Dedica tiempo de calidad sin pantallas ni prisas, para que no necesite llamar la atención de otra forma.
  • Sé coherente: los niños se fijan mucho en cómo actúan los adultos con las cosas ajenas.

Si en casa hay normas que se saltan con frecuencia y cuesta mantener los límites, puede ayudarte leer sobre los padres sobreprotectores o sobre cómo manejar el adolescente que contesta mal, según la edad de tu hijo.

Un episodio aislado, bien gestionado, no suele ser motivo de alarma. Conviene pedir ayuda profesional si la conducta se repite a pesar de vuestras intervenciones, si aumenta en frecuencia o en valor de lo que se coge, si va acompañada de otras conductas preocupantes (agresividad, mentiras constantes, problemas importantes en el colegio), si coincide con un cambio familiar difícil o si notas que tu hijo está triste, ansioso o aislado.

Un psicólogo infantil puede ayudaros a entender qué necesidad hay detrás y a encontrar formas de acompañarle sin entrar en una lucha de poder. Si os ayudaría contar con esa mirada, en Viving puedes encontrar psicólogos especializados en psicología infantil y juvenil con experiencia en el trabajo con familias.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que un niño pequeño coja cosas de otros?

En los primeros años es bastante frecuente, porque la idea de propiedad aún se está formando. Es una oportunidad para enseñar con paciencia que hay cosas que son de otras personas.

¿Cómo reacciono si descubro que mi hijo ha robado algo?

Con calma y en privado. Habla de la conducta y no de la persona, pregunta qué pasó y acompáñale a devolver o reparar lo que ha cogido, sin humillarle.

¿Debo castigar a mi hijo por coger cosas?

Suele funcionar mejor la reparación que el castigo: devolver el objeto, pedir disculpas o reponer el dinero con su paga. Así aprende que los errores se pueden arreglar.

¿Cuándo es preocupante que un niño robe?

Cuando se repite a pesar de vuestras intervenciones, va a más, se acompaña de otras conductas que preocupan o coincide con un malestar emocional evidente. En esos casos conviene consultar.

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