Infertilidad y reproducción asistida: el impacto emocional

Mano de una mujer sobre la de un hombre mientras están sentados en un sofá
Atravesar un proceso de reproducción asistida pone a prueba a la pareja, pero también puede unirla.

Cuando el embarazo no llega, la vida empieza a organizarse alrededor de calendarios, pruebas, citas médicas y esperas. Lo que al principio era un proyecto ilusionante puede convertirse poco a poco en una fuente de tensión que afecta a la pareja, al trabajo, a las relaciones con los demás y a la forma en que te ves a ti misma o a ti mismo. La infertilidad y los tratamientos de reproducción asistida suponen una carga emocional que muchas veces se vive en silencio, porque es un tema íntimo y porque el entorno no siempre sabe qué decir. En este artículo repasamos lo que suele sentirse en este camino y qué puede ayudar a sostenerlo.

Un duelo que no siempre se reconoce

La infertilidad implica pérdidas que no siempre se ven: la del embarazo que imaginabas llegaría con facilidad, la de los planes con fechas, la de la sensación de control sobre tu propio cuerpo. Son duelos poco reconocidos socialmente, y eso hace que muchas personas sientan que no tienen derecho a estar tan afectadas.

Es habitual experimentar tristeza, rabia, envidia ante los embarazos de otras personas, culpa o sensación de fracaso. Todas son reacciones comprensibles ante una situación que no has elegido. Reconocerlas, en lugar de reprochártelas, es un primer paso para cuidarte. Si la culpa ocupa mucho espacio, quizá te ayude leer sobre cómo afrontar la culpa constante.

La espera: el momento más difícil para muchas personas

Quienes han pasado por tratamientos suelen decir que lo más duro no son las pruebas ni las inyecciones, sino la espera entre la transferencia o la inseminación y el resultado. Son días en los que se interpreta cada sensación del cuerpo, se oscila entre la esperanza y el miedo, y cuesta concentrarse en cualquier otra cosa.

Algunas ideas que pueden hacer la espera más llevadera:

  • Planificar actividades agradables y que distraigan, sin llenar la agenda hasta el agotamiento.
  • Limitar la búsqueda de síntomas en internet y en foros, que tiende a aumentar la ansiedad.
  • Acordar con tu pareja cómo queréis recibir el resultado y qué haréis después, sea cual sea.
  • Decidir a quién se lo contáis y a quién no, para no tener que dar explicaciones en un momento delicado.

Si notas que la preocupación por lo que pueda pasar te acompaña todo el día, en ansiedad anticipatoria explicamos por qué ocurre y cómo manejarla.

Cómo afecta a la pareja

El proceso puede unir mucho, pero también generar distancia. Es frecuente que cada miembro de la pareja lo viva a un ritmo distinto: una persona necesita hablar de ello todo el tiempo y la otra prefiere no pensar; una quiere seguir intentándolo y la otra empieza a dudar. Cuando la carga física del tratamiento recae sobre una sola persona, también pueden aparecer sentimientos de soledad o de desequilibrio.

La sexualidad suele resentirse cuando se vuelve programada y orientada a un fin. Y la presión puede hacer que las conversaciones giren solo en torno al tratamiento. Reservar momentos para estar juntos sin hablar de ello, cuidar el afecto más allá del objetivo y hablar abiertamente de cómo os sentís cada uno ayuda a proteger la relación. Si notáis que siempre acabáis discutiendo por lo mismo, quizá os sirva leer sobre cómo romper el bucle de las discusiones repetidas.

El entorno: comentarios que duelen

Preguntas como «¿y vosotros para cuándo?», consejos del tipo «relájate y ya verás como llega» o anuncios de embarazo en reuniones familiares pueden resultar muy dolorosos. No tienes por qué dar explicaciones a todo el mundo. Puede ayudarte preparar una respuesta breve para salir del paso, elegir a una o dos personas de confianza con quienes hablar de verdad y permitirte no acudir a ciertos eventos si en ese momento te hacen daño. Aprender a poner límites sin sentirte culpable es especialmente útil en esta etapa.

Las pérdidas gestacionales

Para muchas personas, el camino incluye uno o varios abortos espontáneos o tratamientos que llegan a dar un positivo que después no sigue adelante. Son pérdidas reales, aunque el entorno a veces las minimice con frases como «al menos ya sabes que puedes quedarte embarazada». Mereces tiempo y espacio para hacer el duelo, también la pareja, que con frecuencia queda en un segundo plano. Si notas que el dolor no evoluciona con el tiempo, puede ayudarte leer sobre el duelo complicado.

Cuándo parar o cambiar de camino

Una de las decisiones más difíciles es cuándo dejar de intentarlo o plantear otras opciones, como la donación de gametos, la adopción o una vida sin hijos. No hay una respuesta correcta para todos. Algunas preguntas que pueden ayudar a reflexionar son: ¿cuánto está afectando el proceso a nuestra salud, a la relación y a nuestro día a día?, ¿seguimos por deseo propio o por no sentir que nos rendimos?, ¿qué necesitamos para poder cerrar esta etapa en paz?

Tomar esta decisión con tiempo, con información médica clara y, si es posible, con apoyo psicológico, ayuda a que no sea solo una reacción al agotamiento después de un resultado negativo.

Conviene buscar apoyo si la ansiedad o la tristeza ocupan la mayor parte de tus días, si el tratamiento está deteriorando la relación de pareja, si te has aislado de amigos y familia, si te cuesta tomar decisiones sobre los siguientes pasos o si una pérdida gestacional te sigue pesando mucho. Un psicólogo puede ayudarte a gestionar el estrés de los tratamientos, a acompañar los duelos y a tomar decisiones con más claridad, de forma individual o en pareja. Muchas clínicas de reproducción ofrecen también orientación psicológica, y puedes preguntar por ella.

No tienes por qué atravesar este proceso en soledad. En Viving puedes contactar con psicólogos especializados en acompañamiento en perinatalidad o en gestión del estrés.

Preguntas frecuentes

¿Cómo afecta la infertilidad a la salud emocional?

Es frecuente sentir tristeza, ansiedad, rabia, culpa o envidia ante los embarazos ajenos. Son reacciones comprensibles ante un duelo poco reconocido y conviene darles espacio en lugar de reprochárselas.

¿Cómo llevar la espera de la beta?

Ayuda planificar actividades agradables, limitar la búsqueda de síntomas en internet, acordar en pareja cómo recibir el resultado y decidir a quién contarlo.

¿Cómo afectan los tratamientos de fertilidad a la pareja?

Cada miembro puede vivirlo a un ritmo distinto y la sexualidad puede resentirse al volverse programada. Hablar abiertamente y reservar momentos juntos sin hablar del tratamiento ayuda a proteger la relación.

¿Cuándo dejar los tratamientos de reproducción asistida?

No hay una respuesta única. Conviene valorar el impacto en la salud, la pareja y el día a día, contar con información médica clara y, si es posible, con apoyo psicológico para decidir con calma.

Psicólogos que trabajan estrés

Sesiones online, sin lista de espera. Entra en su ficha para ver tarifas, enfoque y disponibilidad.

Ver todos los psicólogos especializados en estrés →

Seguir leyendo