Acúfenos y ansiedad: cuando el pitido en los oídos no te deja en paz

Butaca de cuero marrón con una manta frente a dos grandes ventanas con cortinas blancas
En los momentos de silencio el pitido se nota más; aprender a estar en calma con él es parte del camino.

Es de noche, la casa está en silencio y ahí está otra vez: un pitido, un zumbido o un siseo que parece venir de dentro de tu cabeza. Durante el día casi no lo notas, pero en cuanto todo se calma se vuelve protagonista. Empiezas a escucharlo con atención, te preguntas si ha subido de volumen, si irá a más, si podrás dormir. Los acúfenos, también llamados tinnitus, son muy frecuentes, y para muchas personas lo más difícil no es el sonido en sí, sino la ansiedad que se forma a su alrededor. En este artículo vemos por qué ocurre ese círculo, qué papel tiene la valoración médica y cómo puede ayudarte la terapia a convivir con el pitido sin que te quite la paz.

Lo primero: una valoración médica

Antes de cualquier otra cosa, si oyes pitidos, zumbidos o ruidos en uno o ambos oídos, consulta con tu médico de atención primaria, que valorará si hace falta derivarte a otorrinolaringología. Los acúfenos pueden tener causas muy distintas, desde algo tan sencillo como un tapón de cera hasta problemas de audición u otras condiciones que conviene revisar. Es especialmente importante consultar pronto si aparecen de forma repentina, si se acompañan de pérdida de audición, mareo o vértigo, si se notan solo en un oído o si laten al ritmo del pulso.

El enfoque psicológico que describimos aquí no sustituye a esa valoración: la complementa. Una vez descartadas causas que requieran tratamiento médico específico, la terapia puede ayudarte a reducir el impacto que el pitido tiene en tu día a día.

El círculo entre atención y ansiedad

Muchas personas notan que el acúfeno molesta mucho más en unos momentos que en otros, aunque el sonido sea parecido. Una explicación habitual es el círculo que se crea entre atención, interpretación y alarma:

  • Atención: cuanto más pendiente estás del pitido, más presente se hace. Comprobar una y otra vez si sigue ahí mantiene el foco sobre él.
  • Interpretación: pensamientos como «esto no va a parar nunca» o «me voy a volver loco» convierten un sonido molesto en una amenaza.
  • Alarma: el cuerpo responde a esa amenaza con tensión, aceleración y estado de alerta, lo que a su vez hace que el pitido se perciba más intenso y más difícil de ignorar.

No es que el problema esté «en tu cabeza» en el sentido de imaginario; es que el sistema nervioso, cuando está en alerta, amplifica lo que percibe como peligroso. Es algo parecido a lo que ocurre con la hipervigilancia: el cuerpo sigue escaneando aunque no haya un riesgo real.

Acúfenos y sueño: por qué la noche es el peor momento

Por la noche desaparecen los ruidos que de día tapan el pitido, y además la mente tiene más espacio para darle vueltas. Por eso es frecuente que los acúfenos se asocien a dificultades para dormir, y que el cansancio del día siguiente aumente la irritabilidad y la sensación de que no puedes más. Si te pasa, quizá te ayude leer sobre la ansiedad por la noche y sobre el insomnio por estrés, porque muchas de sus pautas sirven también aquí.

Algunas ideas que suelen ayudar:

  • Usar un sonido de fondo suave (un ventilador, ruido de lluvia, música tranquila) para que el pitido no sea lo único que se oye. No se trata de taparlo por completo, sino de que pierda protagonismo.
  • Evitar quedarte en la cama dando vueltas durante mucho rato: si no puedes dormir, levántate, haz algo tranquilo con poca luz y vuelve cuando notes sueño.
  • Mantener horarios relativamente regulares y una rutina de desconexión antes de acostarte.
  • No dedicar la noche a buscar información sobre acúfenos en internet; suele aumentar la preocupación.

Cómo ayuda la terapia a convivir con el pitido

El objetivo de la intervención psicológica no es eliminar el acúfeno, sino cambiar la relación que tienes con él para que deje de ocupar el centro de tu vida. En terapia se suele trabajar:

  • Información y comprensión: entender por qué el pitido varía según tu estado y reducir el miedo a lo desconocido.
  • Pensamientos catastrofistas: identificar las interpretaciones que disparan la alarma y buscar formas más realistas y menos amenazantes de verlo.
  • Atención: entrenar la capacidad de desplazar el foco hacia otras experiencias, sin pelearte con el sonido. Las prácticas basadas en la aceptación y la atención plena pueden ser útiles en este sentido.
  • Activación y regulación corporal: técnicas de respiración y relajación para bajar el nivel general de tensión.
  • Recuperar actividades: muchas personas dejan de hacer cosas por miedo a que el pitido empeore o por cansancio. Volver a ellas poco a poco reduce el peso del acúfeno.

Con el tiempo, muchas personas cuentan que el sonido sigue ahí pero ya no les angustia del mismo modo, igual que dejamos de oír el ruido de la nevera cuando no le damos importancia.

Cuando el acúfeno se vuelve crónico

Vivir con un síntoma que no desaparece supone un proceso de adaptación parecido al de otras condiciones de salud duraderas: hay rabia, tristeza, momentos de esperanza y momentos de bajón. Si te identificas con ese proceso, te puede interesar el artículo sobre adaptarse a una enfermedad crónica. Y si además te molestan mucho determinados sonidos externos, como masticar o teclear, puede que encuentres útil leer sobre la misofonía.

Además de la valoración médica, merece la pena buscar apoyo psicológico si el pitido te genera una preocupación constante, si te cuesta dormir de forma habitual, si has dejado de hacer cosas que te gustaban, si notas irritabilidad o ánimo bajo, o si sientes que tu vida gira en torno a ese sonido. Pedir ayuda no significa que lo tuyo sea «psicológico»: significa que estás cuidando también la parte emocional de algo que te afecta de forma global.

Si el pitido no te deja en paz y la ansiedad va ganando terreno, en Viving puedes hablar con psicólogos especializados en ansiedad que te ayuden a recuperar la calma y a convivir con los acúfenos de otra manera.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago si empiezo a oír un pitido en los oídos?

Consulta con tu médico de atención primaria, que valorará si hace falta derivarte a otorrinolaringología. Es especialmente importante consultar pronto si aparece de repente o se acompaña de pérdida de audición o vértigo.

¿La ansiedad puede hacer que note más los acúfenos?

Muchas personas notan que el pitido molesta más cuando están en alerta o pendientes de él. La tensión y la preocupación pueden hacer que se perciba más intenso.

¿Por qué el pitido se nota más por la noche?

En silencio desaparecen los ruidos que lo tapan durante el día y la mente tiene más espacio para centrarse en él. Un sonido de fondo suave puede ayudar a que pierda protagonismo.

¿Puede ayudar la terapia psicológica con los acúfenos?

La terapia no elimina el sonido, pero puede ayudarte a reducir la angustia, dormir mejor y recuperar actividades. Complementa la valoración y el seguimiento médico.

Psicólogos que trabajan ansiedad

Sesiones online, sin lista de espera. Entra en su ficha para ver tarifas, enfoque y disponibilidad.

Ver todos los psicólogos especializados en ansiedad →

Seguir leyendo