Deseo sexual bajo en pareja: cuando uno quiere más que el otro

Dormitorio luminoso con una cama de sábanas blancas, una lámpara de mesilla y una ventana con cortina clara
El deseo no vive solo en el dormitorio: depende también del cansancio, del estrés y de cómo os sentís como pareja.

Uno propone y el otro pone excusas. Uno se siente rechazado y el otro, presionado. Con el tiempo, el tema se vuelve tan delicado que ya ni se habla, y la distancia física empieza a convertirse en distancia emocional. Las diferencias de deseo sexual son de las dificultades más frecuentes en las parejas de larga duración, y también de las que más se callan por vergüenza. En este artículo explicamos por qué ocurren, qué suele estar detrás, por qué la presión empeora las cosas y cuándo puede ayudar una terapia sexual o de pareja.

Las diferencias de deseo son normales

Es muy poco habitual que dos personas tengan exactamente el mismo nivel de deseo, y menos aún durante años. El deseo varía con la edad, la etapa vital, la salud, el trabajo y el momento de la relación. Que uno quiera más que el otro no significa que haya un problema en la pareja ni que uno de los dos esté «mal». Se convierte en dificultad cuando genera malestar, cuando se vive como un rechazo personal o cuando la pareja no encuentra la forma de hablarlo.

También conviene recordar que no todas las personas viven el deseo de la misma forma. Hay quien siente ganas de forma espontánea y hay quien las nota sobre todo cuando ya hay cercanía, caricias o un contexto relajado. Ninguna de las dos formas es mejor; simplemente son distintas, y entenderlo evita muchos malentendidos.

Causas frecuentes de la bajada de deseo

Rara vez hay una sola causa. Lo más común es que se combinen varios factores:

  • Estrés y cansancio. Cuando la cabeza está llena de tareas pendientes y el cuerpo agotado, el deseo suele ser de lo primero en resentirse. El estrés crónico mantiene al organismo en modo alerta, poco compatible con el disfrute.
  • Rutina y falta de tiempo para la pareja. Cuando la relación se limita a la logística del día a día, cuesta pasar de compañeros de piso a amantes.
  • Desequilibrios en el reparto. Sentir que cargas con la mayor parte de la casa o de los cuidados genera resentimiento, y el resentimiento apaga el deseo. Hablamos de ello en el artículo sobre la carga mental en la pareja.
  • Conflictos sin resolver. Es difícil sentirse cerca físicamente de alguien con quien hay enfados acumulados.
  • Etapas vitales. Embarazo, posparto, crianza, menopausia, cambios corporales o la llegada de un problema de salud pueden modificar el deseo.
  • Estado de ánimo. La ansiedad y la depresión suelen afectar a las ganas de todo, incluido el sexo.
  • Autoimagen. No sentirse a gusto con el propio cuerpo puede llevar a evitar la intimidad.

Cuándo consultar también con el médico

Algunas causas del deseo bajo tienen un componente físico: alteraciones hormonales, enfermedades crónicas, dolor durante las relaciones o efectos secundarios de algunos medicamentos. Si la bajada de deseo es reciente, marcada o va acompañada de otros síntomas, es recomendable comentarlo con tu médico. Si estás tomando medicación y notas cambios, no la dejes por tu cuenta: háblalo con quien te la prescribió. En este artículo explicamos cómo encajan la terapia y la medicación.

Por qué la presión empeora las cosas

Cuando hay diferencia de deseo, es fácil caer en un círculo que se retroalimenta. Quien desea más insiste, pregunta, propone a menudo o se muestra dolido. Quien desea menos empieza a sentir cada gesto de cariño como una posible invitación a algo que no le apetece, y por eso evita incluso los abrazos o los besos. Al notar esa evitación, el primero se siente más rechazado e insiste más. Y así sucesivamente.

Lo importante es entender que ninguno de los dos es el villano. Quien desea más no es egoísta por querer intimidad, y quien desea menos no es frío ni culpable. Ambos están sufriendo, cada uno a su manera. Y ceder sin ganas, solo para evitar conflictos, tampoco suele ser una solución: a la larga puede aumentar el rechazo.

Cómo hablarlo en pareja

No es una conversación sencilla, pero suele ser el primer paso. Algunas ideas para que vaya mejor:

  • Elegid un momento neutro. No justo después de un rechazo ni en la cama, sino en un momento tranquilo.
  • Hablad de emociones, no de frecuencias. «Echo de menos sentirme cerca de ti» abre más que «hace un mes que no…».
  • Escuchad sin defenderos. Intentad entender qué vive el otro antes de explicar vuestra postura.
  • Separad cariño de sexo. Acordar que un abrazo o una caricia no tienen por qué llevar a más puede devolver la cercanía sin presión.
  • Ampliad la idea de intimidad. Tiempo juntos, conversación, humor y contacto físico cotidiano forman parte del vínculo y suelen preparar el terreno para el deseo.

Cuándo puede ayudaros la terapia sexual o de pareja

Si el tema genera discusiones frecuentes, si uno de los dos se siente rechazado de forma constante, si habéis dejado de hablarlo por miedo o si la distancia física se está extendiendo al resto de la relación, puede ser útil pedir ayuda. La terapia sexual y de pareja ofrece un espacio seguro para hablar de algo que cuesta, entender qué hay detrás de la diferencia de deseo y encontrar acuerdos que funcionen para los dos, sin culpables. También puede hacerse de forma individual si uno de los dos prefiere empezar por su cuenta.

Si no sabes cómo plantearlo, este artículo sobre cómo hablar con tu pareja de ir a terapia puede ayudarte a dar el paso. Y si lo que buscáis es recuperar la cercanía, en Viving podéis encontrar psicólogos especializados en pareja y sexualidad que os acompañen con respeto y discreción, desde casa.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que en una pareja uno tenga más deseo que el otro?

Sí, es muy habitual. El deseo cambia con la edad, el estrés, la salud y la etapa vital. Se convierte en dificultad cuando genera malestar o la pareja no encuentra la forma de hablarlo.

¿Por qué he perdido el deseo sexual con mi pareja?

Suelen combinarse varios factores: cansancio, estrés, rutina, conflictos sin resolver, cambios vitales o estado de ánimo. Si es reciente o marcado, conviene comentarlo también con tu médico.

¿Qué hacer si mi pareja no tiene ganas y me siento rechazado?

Ayuda hablarlo desde las emociones y no desde la frecuencia, evitar la presión y recuperar el contacto cotidiano sin que tenga que llevar a más. Si el tema se enquista, una terapia puede ayudar.

¿Qué hace un psicólogo en terapia sexual o de pareja?

Ofrece un espacio seguro para hablar del tema, entender qué hay detrás de la diferencia de deseo y buscar acuerdos que funcionen para los dos, sin señalar culpables.

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