Muchas personas que empiezan terapia ya toman medicación pautada por su psiquiatra o su médico de cabecera, y otras se preguntan si deberían tomarla además de ir al psicólogo. Surgen dudas muy razonables: ¿se pisan un tratamiento y otro?, ¿si tomo pastillas la terapia sirve de algo?, ¿y si con la terapia ya no las necesito? En este artículo te explicamos cómo suelen combinarse psicoterapia y medicación, qué papel tiene cada profesional y qué conviene tener en cuenta para que ambos tratamientos sumen.
Dos tratamientos, dos formas de ayudar
La medicación y la psicoterapia actúan de forma distinta. Los psicofármacos, que solo puede prescribir un médico, pueden aliviar síntomas como la angustia intensa, el insomnio persistente o un ánimo muy bajo que impide funcionar. La terapia, por su parte, te ayuda a entender qué te pasa, a identificar patrones de pensamiento y conducta, a desarrollar recursos y a hacer cambios en tu vida que reduzcan el riesgo de que el problema vuelva.
Por eso no son alternativas enfrentadas. En muchos casos, sobre todo cuando los síntomas son intensos, la combinación es lo más útil: la medicación puede dar el suelo necesario para que la terapia sea posible, y la terapia ayuda a consolidar lo que se va consiguiendo. Si quieres repasar qué hace cada profesional, lo explicamos en psicólogo, psiquiatra o coach: en qué se diferencian.
Quién decide qué
Es importante tener claro el reparto de papeles:
- El psiquiatra o el médico de cabecera decide si necesitas medicación, cuál, a qué dosis, durante cuánto tiempo y cómo retirarla cuando llegue el momento.
- El psicólogo no receta ni modifica medicación. Puede, eso sí, observar cómo estás, notar cambios y animarte a consultar con tu médico si algo no encaja.
- Tú eres quien vive el tratamiento. Tu experiencia, tus dudas y los efectos que notas son información valiosa para ambos profesionales.
Si un psicólogo te dice que dejes la medicación o un médico te sugiere que la terapia no sirve para nada, conviene pedir una segunda opinión. Lo habitual es que los profesionales respeten el ámbito del otro.
La coordinación entre profesionales
Cuando psicólogo y médico se comunican, el tratamiento suele ser más coherente. Esa coordinación siempre requiere tu consentimiento, y puede ser tan sencilla como:
- Que tu psicólogo sepa qué medicación tomas y desde cuándo, para entender mejor cómo estás.
- Que tu psiquiatra sepa que estás en terapia y en qué estáis trabajando, a grandes rasgos.
- Que, si hay cambios importantes, como empeoramiento o efectos secundarios, ambos lo sepan.
No hace falta que se llamen cada semana. Muchas veces basta con que tú hagas de puente: contarle a cada uno lo que dice el otro. Si en algún momento ves útil un contacto directo, coméntalo con ellos.
Nunca dejes la medicación por tu cuenta
Es una de las situaciones más frecuentes en consulta: la persona empieza a encontrarse mejor gracias a la terapia y decide dejar las pastillas sin decírselo a nadie. O al contrario: no nota efecto en los primeros días y las abandona. Ambas cosas pueden salir mal.
Algunos fármacos tardan un tiempo en hacer efecto, y otros no deben retirarse de golpe porque pueden aparecer síntomas desagradables o una recaída. Por eso cualquier cambio, ya sea reducir, aumentar o suspender, debe hacerse con tu médico, que te indicará cómo hacerlo de forma segura. Encontrarte mejor es una gran noticia, y precisamente por eso merece la pena planificar bien el siguiente paso.
Si tienes dudas sobre la medicación, como efectos secundarios, miedo a la dependencia o preocupación por tomarla mucho tiempo, llévalas a tu médico. También puedes hablarlas en terapia: muchas veces detrás de esas dudas hay creencias o miedos que conviene revisar.
Mitos frecuentes sobre combinar ambos tratamientos
- «Si tomo medicación, la terapia no hace falta»: la medicación puede aliviar síntomas, pero no te enseña a manejar lo que los desencadena. La terapia aporta herramientas que te acompañan a largo plazo.
- «Si voy a terapia, tomar pastillas es rendirse»: la medicación no es un fracaso ni una muestra de debilidad. Es una herramienta más cuando el malestar es intenso.
- «La medicación me cambiará la personalidad»: si notas que te sientes apagado o distinto, coméntalo con tu médico; a menudo hay margen para ajustar el tratamiento.
- «La terapia no funciona mientras tomo medicación»: no es así. Muchas personas avanzan en terapia mientras siguen un tratamiento farmacológico.
Cómo saber si la combinación está funcionando
Los cambios en salud mental rara vez son lineales. Habrá semanas mejores y peores. Algunas señales de que vas en buena dirección son dormir algo mejor, recuperar el interés por cosas que te gustaban, reaccionar con menos intensidad ante lo que antes te desbordaba o sentir que entiendes mejor lo que te pasa. Si te preguntas cuánto tiempo hace falta, este artículo sobre cuánto tarda la terapia en hacer efecto te dará una idea más realista.
Cuando la mejoría se consolida, tu médico puede plantear la retirada gradual de la medicación, y tu psicólogo puede acompañar ese proceso, que a veces genera inquietud. Más adelante también llegará el momento de espaciar las sesiones; lo explicamos en cuándo dejar la terapia y cómo cerrar bien el proceso.
Cuándo pedir ayuda profesional
Si estás tomando medicación y sientes que solo con ella no avanzas, si tienes dudas sobre si deberías tomarla o si notas efectos que te preocupan, consúltalo: con tu médico lo relativo a los fármacos, y con un psicólogo lo relativo a entender y manejar lo que te ocurre. Si todavía no tienes claro qué te pasa, una primera valoración psicológica puede ayudarte a orientarte y, si hace falta, a valorar también una consulta médica.
Si en algún momento sientes que no puedes más o aparecen pensamientos de hacerte daño, llama al 024 (atención a la conducta suicida, gratuito y 24 h) o al 112 en caso de urgencia.
Terapia y medicación pueden convivir perfectamente cuando cada una ocupa su lugar. Si estás pasando por una depresión y quieres sumar la terapia a tu tratamiento, en Viving puedes encontrar psicólogos especializados en depresión con los que empezar.