Erasmus y salud mental: antes de irte, durante la estancia y al volver

Persona de espaldas tirando de una maleta amarilla por un paseo amplio con árboles sin hojas, en un día soleado
Irse a estudiar fuera mezcla ilusión y vértigo, y ambas emociones pueden convivir sin que ninguna esté de más.

Un Erasmus o una estancia de estudios fuera de España suele contarse como una de las mejores experiencias de la vida, y para muchas personas lo es. Pero la versión que se ve en redes, llena de viajes, fiestas y amistades instantáneas, deja fuera otra parte igual de real: la soledad de las primeras semanas, el cansancio de vivir en otro idioma, la nostalgia o la extraña sensación de no encajar al volver. Este artículo recorre las tres etapas, antes, durante y después, para que puedas vivirlas con más calma y sepas cuándo conviene pedir apoyo.

Antes de irte: ilusión, miedo y expectativas

Los meses previos suelen estar llenos de trámites, búsqueda de alojamiento y despedidas. Es habitual sentir a la vez ganas y miedo, y a veces culpa por estar nervioso ante algo que «debería» ser solo ilusionante. Ambas emociones son compatibles.

Algunas cosas que ayudan a preparar el terreno:

  • Ajustar expectativas. No todo va a ser como en los vídeos de otros estudiantes. Habrá días grises, y no significa que lo estés haciendo mal.
  • Pensar en tu red de apoyo a distancia: con quién vas a hablar con regularidad y cómo.
  • Si ya estás en terapia, hablar con tu psicólogo sobre cómo continuar o cerrar el proceso durante la estancia.
  • Si tomas medicación, organizar con tu médico la continuidad del tratamiento antes de salir.

Durante la estancia: la soledad que no se cuenta

Las primeras semanas pueden ser intensas. Todo es nuevo, y al principio parece que todo el mundo hace amigos menos tú. A eso se suma el esfuerzo constante de hablar, entender y resolver en otro idioma, que cansa más de lo que parece. Es frecuente sentirse solo aun estando rodeado de gente, algo que explicamos en el artículo sobre la soledad no deseada.

El llamado choque cultural tampoco es un mito. Horarios distintos, otra forma de relacionarse, comidas, clima o normas sociales que no entiendes del todo pueden producir irritación, tristeza o ganas de volver. Suele ir por fases: un primer momento de fascinación, otro de desajuste y, con el tiempo, una adaptación más tranquila. Saberlo ayuda a no interpretar el bajón como un fracaso.

Algunas ideas para estos meses:

  • Crear rutinas pequeñas que den estructura: un horario de estudio, un sitio fijo para hacer la compra, una actividad semanal.
  • Combinar ambientes: los grupos de estudiantes internacionales son un buen punto de apoyo, pero también ayuda conocer gente local o unirte a actividades que te gusten.
  • Cuidar lo básico: sueño, comida y algo de movimiento. Fuera de casa es fácil descuidarlo.
  • Ojo con la comparación. Lo que ves en redes de otros compañeros es un recorte. El FOMO, el miedo a perderte algo, puede empujarte a planes que no te apetecen o a sentir que tu experiencia vale menos.

Hablar con casa sin que duela más

Hablar con la familia y los amigos de España puede ser un gran apoyo, pero a veces deja un regusto agridulce: sientes que te pierdes cosas, o te cuesta contar que estás mal porque no quieres preocupar a nadie. Busca un equilibrio: contacto regular, pero que no sustituya del todo la vida en el lugar donde estás. Y permítete ser sincero con alguien de confianza; no tienes que sostener la imagen de que todo es perfecto.

Si echas de menos tu entorno con intensidad, quizá te resuene lo que contamos sobre el duelo migratorio. Una estancia de estudios es temporal, pero algunas de esas emociones pueden aparecer igualmente.

Terapia online desde el extranjero

Si ya tenías un proceso terapéutico o necesitas empezar uno durante la estancia, la terapia online puede ser una buena opción: te permite hablar en tu idioma, con alguien que entiende tu contexto y con horarios adaptables a la diferencia horaria, si la hay. Antes de empezar, conviene preguntar al profesional si atiende a personas que residen temporalmente en otro país y cómo organizaríais las sesiones. En este artículo explicamos cuándo ayuda la terapia online y cuándo valorar otra opción.

Es importante saber también qué recursos tienes en el país de destino. Muchas universidades cuentan con servicios de orientación o apoyo psicológico para estudiantes; infórmate al llegar. En una urgencia, el 112 es el número de emergencias en toda la Unión Europea.

Al volver: el choque de vuelta

Pocas personas esperan que volver sea difícil, y por eso sorprende tanto. Has cambiado, has vivido cosas que tu entorno no ha compartido, y a veces da la sensación de que nadie quiere escuchar tus historias más de cinco minutos. Tu ciudad parece más pequeña, tus rutinas de antes no encajan del todo y echas de menos a personas que ahora están repartidas por varios países.

Es lo que se suele llamar choque cultural inverso, y es normal. Ayuda darte tiempo, mantener el contacto con las amistades que hiciste fuera, buscar en tu entorno espacios donde lo vivido tenga cabida y pensar qué aprendizajes quieres conservar. Si el cambio te cuesta, puedes leer sobre cómo adaptarte a una etapa nueva.

Si eres madre o padre y tu hijo se prepara para estudiar fuera tras la PAU, puede interesarte también nuestro artículo sobre cómo acompañar a tu hijo en la selectividad sin presionar.

Cuándo pedir ayuda profesional

Puede ser buena idea consultar si la tristeza o la ansiedad duran varias semanas y no mejoran con el tiempo, si te cuesta salir de tu habitación, dejas de ir a clase o pierdes interés por casi todo, si duermes o comes mucho peor que antes, o si el consumo de alcohol u otras sustancias empieza a ser tu forma de sobrellevarlo. También si al volver sientes un vacío que no se va.

Si en algún momento sientes que no puedes más o aparecen pensamientos de hacerte daño, llama al 024 (atención a la conducta suicida, gratuito y 24 h) o al 112 en caso de urgencia. Si estás fuera de España, recuerda que el 112 funciona en toda la Unión Europea.

Si estás viviendo esta etapa con más dificultad de la que esperabas, en Viving puedes encontrar psicólogos especializados en transiciones del ciclo vital que te acompañen online, estés donde estés.

Preguntas frecuentes

¿Es normal sentirse solo durante el Erasmus?

Sí, sobre todo en las primeras semanas. Adaptarse a otro idioma, otra cultura y otras rutinas lleva tiempo, y la soledad inicial no significa que la experiencia vaya mal.

¿Qué es el choque cultural inverso?

Es el desajuste que muchas personas sienten al volver a casa tras una estancia fuera: la sensación de no encajar, echar de menos lo vivido y notar que el entorno no ha cambiado como tú.

¿Puedo hacer terapia online desde el extranjero?

En muchos casos sí. Conviene preguntar al profesional si atiende a personas que residen temporalmente fuera de España y organizar las sesiones teniendo en cuenta la diferencia horaria.

¿Cuándo pedir ayuda psicológica durante un Erasmus?

Si la tristeza o la ansiedad duran semanas, dejas de ir a clase, te aíslas o empiezas a recurrir al alcohol para sobrellevarlo, es buen momento para consultar.

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