Psicólogos de pareja y sexología online

La terapia de pareja y la sexología abordan los conflictos que desgastan la relación y las dificultades en la vida sexual. Trabajamos infidelidad, celos y desconfianza, dependencia emocional, relaciones insanas, rupturas y divorcios, falta de deseo, anorgasmia, vaginismo, disfunción eréctil y eyaculación precoz. Puedes acudir en pareja o de forma individual.

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Cómo es una terapia de pareja por dentro

Lo habitual es empezar con una o dos sesiones conjuntas para entender qué está pasando, seguir con una sesión individual con cada uno y volver al formato conjunto. Las individuales no son para recoger munición: sirven para que cada persona pueda decir cosas que delante del otro no diría, y casi todos los profesionales trabajan con una regla que se explica antes de empezar —lo que se cuente en individual no se lleva a la sesión conjunta sin permiso, y a la vez no se sostienen secretos que hagan inviable la terapia—.

El trabajo se parece poco a lo que se imagina la gente. No consiste en ventilar agravios por turnos con alguien de árbitro, sino en mirar cómo discutís: quién sube el tono, quién se cierra, en qué momento la conversación deja de ir del tema y pasa a ir de quién tiene razón. Ese patrón se puede cambiar, y cambiarlo suele bajar la tensión antes que resolver el asunto de fondo.

Se puede ir solo, y a veces es lo único posible

Que el otro no quiera venir no cierra la puerta. Una relación es un sistema de dos: cuando uno cambia lo que hace de forma sostenida —cómo pide las cosas, qué acepta, cuándo se retira—, el sistema se mueve, aunque el otro no haya pisado una consulta. Hay parejas que mejoran así, y hay personas que en ese proceso llegan a la conclusión contraria y necesitan acompañamiento para sostenerla.

Ir solo también es lo indicado cuando lo que está en juego es una decisión: separarse o no, contar algo o no, aguantar un año más o no. Esa clase de trabajo se hace mejor en individual, sin la otra persona sentada al lado midiendo cada frase.

Cuando no es un conflicto de pareja: control, miedo y violencia

Hay un límite que conviene decir claro, porque es el error más caro de esta categoría: cuando hay violencia —física, sexual, económica o psicológica— la terapia de pareja no está indicada. Sentar a las dos personas a negociar cuando una tiene miedo de la otra reparte una responsabilidad que no está repartida, y puede aumentar el riesgo al salir de la sesión. Lo que procede entonces es atención individual y especializada, y protección.

Señales que apuntan ahí y no a un problema de comunicación: control del móvil, del dinero o de con quién quedas; amenazas; celos que dictan tu horario; humillaciones delante de otros; sexo que aceptas para evitar consecuencias; y la sensación de ir midiendo constantemente qué dices para que no se enfade. El 016 atiende la violencia contra la mujer las 24 horas, es gratuito, no deja rastro en la factura del teléfono y también orienta a familiares y personas del entorno. Si hay peligro inmediato, el 112.

La parte sexológica, que casi nadie pregunta

Falta de deseo, dolor durante las relaciones, dificultades de erección, eyaculación precoz, anorgasmia, deseo desigual entre dos personas que se quieren: son motivos de consulta frecuentes y de los que apenas se habla, ni en casa ni en el médico. Buena parte tiene tratamiento y no hace falta que la relación esté en crisis para consultarlo.

Una precisión importante antes de reservar: varias dificultades sexuales tienen causa médica o están relacionadas con la medicación que se toma —incluidos algunos antidepresivos—, y otras se explican mejor por lo que está pasando en la vida de esa persona que por la relación. Por eso lo razonable suele ser mirar las dos vías, la médica y la psicológica, en lugar de dar por hecho de entrada que el problema es de pareja.

Preguntas frecuentes

¿Tenemos que ir los dos?

Es lo ideal para trabajar la relación, pero no es imprescindible. Si uno solo acude, se trabaja desde ahí: cómo pides, qué aceptas, cómo respondes cuando la conversación se tuerce. Cambiar de forma sostenida lo que hace uno mueve la dinámica de los dos. Y si lo que necesitas es decidir qué hacer con la relación, la terapia individual es directamente el formato adecuado.

¿Sirve la terapia de pareja online?

Sí, y tiene una ventaja concreta: hace posible el tratamiento cuando cada uno está en una ciudad, cuando los horarios no coinciden o cuando hay niños en casa y no hay con quién dejarlos. Lo que hace falta es un espacio donde ninguno de los dos esté conteniéndose porque hay alguien al otro lado de la pared, y una cámara donde se os vea a los dos.

¿El psicólogo va a decir quién tiene razón?

No, y si lo hiciera sería mala señal. Su trabajo no es arbitrar el pasado sino enseñaros lo que hacéis cuando discutís y ayudaros a hacerlo distinto. Eso no significa neutralidad ante todo: si aparece violencia o abuso, ahí no hay dos versiones que equilibrar, y un profesional debe nombrarlo.

¿Cuántas sesiones suele llevar?

Depende del motivo y de en qué punto llegáis, y desconfía de quien te dé un número cerrado antes de conocer el caso. Como orden de magnitud, la terapia de pareja suele plantearse en meses con sesiones que empiezan siendo semanales o quincenales y se van espaciando. Lo que sí conviene acordar en la primera sesión es cuándo vais a parar a revisar si está sirviendo.

¿Un sexólogo es un psicólogo?

No necesariamente. «Sexólogo» no es un título protegido en España: lo usan profesionales de la psicología con formación específica en sexología, pero también gente con otra formación o sin ninguna. Si buscas tratamiento para una dificultad sexual, pregunta cuál es la titulación de base y qué formación específica tiene encima. Y si hay dolor o un cambio físico reciente, consulta también con medicina.

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Si ya sabes por dónde va el problema, estas páginas entran en detalle en cada caso.