Ataque de pánico o problema de corazón: cómo actuar ante la duda

Manos cruzadas sobre el pecho de una persona con camisa blanca y pelo largo castaño
Ante un dolor en el pecho, la prioridad siempre es que te valore un profesional sanitario.

El corazón se acelera, notas una presión en el pecho, te falta el aire y aparece un pensamiento muy claro: «me está dando un infarto». Es una de las experiencias más angustiosas que se pueden vivir, y es comprensible querer saber si se trata de un ataque de pánico o de un problema cardiaco. La respuesta honesta es que, en el momento, no se puede distinguir con seguridad desde casa. Por eso este artículo no te dará una lista para autodiagnosticarte, sino una pauta clara de qué hacer y, después, cómo trabajar el miedo a que vuelva a ocurrir.

La regla de oro: ante la duda, 112

Si sientes dolor, opresión o presión en el pecho, especialmente si se extiende al brazo, la mandíbula, el cuello o la espalda, o si va con falta de aire, sudor frío, náuseas, mareo intenso o desmayo, llama al 112 o acude a urgencias. No esperes a ver si se pasa y no conduzcas tú. Esta pauta vale aunque seas joven, aunque ya hayas tenido ataques de pánico antes y aunque te dé vergüenza «molestar».

Los síntomas de una crisis de pánico y los de algunos problemas cardiacos se parecen demasiado como para separarlos por intuición. Además, los síntomas cardiacos no siempre son los típicos de las películas: a veces se presentan de forma más difusa, como cansancio intenso, malestar en la parte alta del abdomen o falta de aire. Solo una valoración médica, con las pruebas que el profesional considere, puede aclararlo.

Si llegas a urgencias y todo está bien, no habrás exagerado. Habrás hecho exactamente lo que había que hacer, y esa información será muy valiosa para después.

Por qué el pánico se siente tan físico

Una crisis de pánico es una activación muy intensa del sistema de alarma del cuerpo, que se dispara sin un peligro real delante. El corazón late más rápido, la respiración se acelera, los músculos se tensan y aparecen sensaciones como hormigueo, temblor, calor o frío, mareo o sensación de irrealidad. El cuerpo está preparándose para huir de una amenaza que no existe, y lo hace con todas sus fuerzas.

El problema es que esas sensaciones se interpretan como peligrosas («me ahogo», «me muero», «me estoy volviendo loco»), y esa interpretación aumenta todavía más la alarma. Ese bucle explica por qué el miedo crece tan deprisa en pocos minutos. Si quieres saber cómo actuar en mitad de una crisis ya valorada, lo tienes en qué hacer durante un ataque de pánico, paso a paso.

Después de urgencias: qué hacer con el resultado

Si te han revisado y te dicen que tu corazón está bien y que probablemente fue una crisis de ansiedad, es normal sentir a la vez alivio y desconfianza. Algunas ideas que ayudan en esa fase:

  • Pide información clara. Pregunta qué pruebas te han hecho, qué descartan y qué síntomas deberían hacerte volver. Tener esas respuestas por escrito reduce la incertidumbre.
  • Haz seguimiento con tu médico de cabecera. Él o ella puede valorar si hacen falta más estudios y coordinarse con otros especialistas si lo considera necesario.
  • Acuerda un plan. Saber de antemano en qué casos debes volver a urgencias y en cuáles aplicar lo que has aprendido sobre el pánico te da un criterio, en lugar de decidir a ciegas en mitad del miedo.

Lo que no ayuda es repetir pruebas sin indicación médica o buscar síntomas en internet cada vez que notas el corazón. Esa vigilancia constante suele mantener la ansiedad, como explicamos en ansiedad por la salud y búsquedas en internet.

El miedo a que vuelva a pasar

Para muchas personas, lo más duro no es la crisis, sino lo que deja: estar pendiente del pulso, evitar el ejercicio porque acelera el corazón, no tomar café, no alejarse de casa o de un hospital, revisar el reloj inteligente a cada rato. Es la ansiedad anticipatoria, el miedo al miedo, y es lo que convierte un episodio aislado en un problema que condiciona la vida.

Estas precauciones tienen sentido en el corto plazo, pero a medio plazo enseñan al cerebro que las sensaciones del cuerpo son peligrosas y que solo estás a salvo si las controlas. Por eso, una vez descartado el origen cardiaco, el trabajo psicológico suele ir en la dirección contraria: perder el miedo a las sensaciones. Si además notas mareos o inestabilidad, puede ayudarte el artículo sobre mareos por ansiedad y cuándo consultar.

Cómo se trabaja en terapia

Las crisis de pánico responden bien al tratamiento psicológico. Aunque cada proceso es distinto, suele incluir:

  • Entender el mecanismo. Saber qué hace el cuerpo durante una crisis y por qué no es peligroso reduce mucho el miedo.
  • Revisar las interpretaciones. Aprender a reconocer los pensamientos catastróficos y a responderles con información realista.
  • Exponerte gradualmente a las sensaciones. Con ejercicios controlados, como subir escaleras o girar en una silla, se aprende que un corazón acelerado o un leve mareo se toleran y pasan.
  • Recuperar lo evitado. Volver poco a poco al deporte, al transporte o a los lugares que has dejado de frecuentar.
  • Reducir las conductas de seguridad. Dejar de tomarte el pulso o de llevar siempre algo «por si acaso».

Todo esto se hace siempre de forma coordinada con lo que te haya indicado tu médico. La terapia no sustituye la atención médica; la complementa.

Cuándo pedir ayuda profesional

Conviene consultar con un psicólogo si has tenido más de una crisis, si vives con miedo a la siguiente, si has empezado a evitar situaciones o actividades, o si la preocupación por tu corazón ocupa buena parte de tu día pese a tener las pruebas en orden. Cuanto antes se aborda, menos espacio ocupa el miedo.

Y recuerda: aunque estés en tratamiento por pánico, si alguna vez notas síntomas diferentes a los habituales o con señales de alarma, la pauta sigue siendo la misma: 112 o urgencias.

Si el pánico ha empezado a decidir por ti, en Viving puedes encontrar psicólogos especializados en ataques de pánico que te ayudarán a recuperar la confianza en tu cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Cómo distinguir un ataque de pánico de un infarto?

Desde casa no se puede distinguir con seguridad, porque los síntomas se parecen. Ante dolor u opresión en el pecho, falta de aire o sudor frío, llama al 112.

¿Un ataque de pánico puede dañar el corazón?

Una crisis de pánico es muy desagradable, pero el médico es quien debe valorar tu caso. Si ya te han revisado, comenta con él qué síntomas deberían hacerte volver.

¿Qué hago si en urgencias me dicen que fue ansiedad?

Pide información clara sobre lo que se ha descartado, haz seguimiento con tu médico de cabecera y, si temes que se repita, consulta con un psicólogo.

¿Se puede superar el miedo a tener otra crisis de pánico?

Sí, el tratamiento psicológico suele ayudar a entender el mecanismo, perder el miedo a las sensaciones y recuperar lo que se ha dejado de hacer.

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