Salud mental en sanitarios: cuidar a quien cuida

Fonendoscopio azul y plateado junto a un teléfono móvil sobre una mesa blanca
Detrás de cada herramienta de trabajo sanitario hay una persona que también necesita cuidarse.

Enfermeras, médicos, técnicos, auxiliares, celadores o personal de emergencias pasan sus jornadas atendiendo el dolor de otras personas. Se espera de ellos que estén siempre disponibles, serenos y competentes, también en el turno de noche, en la guardia de veinticuatro horas o después de una mala noticia. Sin embargo, los profesionales sanitarios también se cansan, se afectan y, a veces, se rompen. Este artículo habla de los riesgos emocionales específicos del trabajo sanitario y de por qué pedir ayuda, siendo quien normalmente la da, es una decisión sensata.

Turnos, guardias y un cuerpo que no descansa

Los turnos rotatorios, las noches y las guardias alteran el ritmo natural de sueño y vigilia. Dormir de día, cambiar de horario varias veces por semana o encadenar jornadas largas dejan un cansancio que no siempre se recupera. Y la falta de sueño no solo agota: también hace que las emociones se desborden con más facilidad, que cueste concentrarse y que todo parezca más difícil de lo que es. Si quieres profundizar, en este artículo explicamos cómo afecta el estrés al sueño, la memoria y la digestión.

A eso se suma la conciliación. Organizar la vida familiar con cuadrantes que cambian, perderse fechas señaladas o estar con la cabeza en el trabajo en los días libres va restando espacios de recuperación.

Fatiga por compasión: cuando cuidar te vacía

La fatiga por compasión es un desgaste que aparece en quienes están expuestos de forma continua al sufrimiento ajeno. No es falta de vocación; al contrario, suele afectar más a quienes se implican mucho. Puede manifestarse como agotamiento emocional, sensación de no poder sentir más, irritabilidad, pensamientos recurrentes sobre pacientes o una especie de anestesia emocional que protege, pero aleja.

Se parece al burnout y a menudo conviven, aunque no son exactamente lo mismo. El burnout se relaciona más con las condiciones del trabajo (cargas, organización, falta de reconocimiento), mientras que la fatiga por compasión tiene que ver con el contacto con el dolor. Si quieres entender la diferencia con el estrés, puedes leer sobre burnout y estrés laboral.

La segunda víctima: cuando algo sale mal

En sanidad se habla de «segunda víctima» para describir al profesional que queda afectado tras un error, un evento adverso o un desenlace inesperado con un paciente. Aunque el error no haya sido suyo, o aunque haya hecho todo lo posible, puede sentir culpa intensa, vergüenza, miedo a volver a equivocarse, insomnio o revivir la situación una y otra vez.

Es frecuente que estas vivencias se callen por miedo a ser juzgado o a parecer menos competente. Pero hablar de lo ocurrido, en un espacio seguro, ayuda a procesarlo. Si la culpa se ha instalado, puedes leer sobre estrategias para afrontar la culpa. Y cuando la situación ha sido especialmente impactante, como una reanimación difícil, una agresión o la muerte de un paciente joven, algunas reacciones pueden parecerse a las de un trauma: imágenes intrusivas, sobresaltos o sensación de estar siempre en alerta. Lo explicamos en el artículo sobre la hipervigilancia.

Señales de alarma en uno mismo

Quien está acostumbrado a detectar síntomas en otros a veces es el último en ver los propios. Algunas señales que conviene tomarse en serio:

  • Agotamiento que no mejora con los días libres.
  • Distancia o frialdad con los pacientes que antes no tenías.
  • Irritabilidad, sobre todo con el equipo o en casa.
  • Pensamientos repetitivos sobre casos concretos.
  • Más consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias para desconectar o para dormir.
  • Automedicación, especialmente cuando tienes acceso fácil a fármacos.
  • Ganas de dejar la profesión o sensación de que nada tiene sentido.

Por qué cuesta tanto pedir ayuda siendo profesional

Pedir ayuda cuando eres tú quien suele darla tiene obstáculos propios. Muchos sanitarios sienten que deberían saber manejarlo solos, temen que se cuestione su capacidad o que se entere su entorno laboral, y en ocasiones resuelven los síntomas por su cuenta. A esto se suma una cultura profesional que a menudo premia aguantar. Es la misma lógica que explicamos en «Eres fuerte»: la frase que deja sola a la gente.

Conviene recordar que tu salud mental es también una cuestión de seguridad, para ti y para tus pacientes. Algunas organizaciones sanitarias y colegios profesionales disponen de programas de apoyo para sus profesionales; merece la pena informarte de lo que existe en tu entorno. La terapia online, por su flexibilidad horaria y su discreción, puede encajar bien con turnos cambiantes.

Qué ayuda en el día a día

  • Espacios de descarga con el equipo después de situaciones difíciles, aunque sean breves e informales.
  • Rituales de cierre al terminar el turno: cambiarte de ropa, un paseo corto, música en el trayecto. Marcar el final ayuda a no llevarte el hospital a casa.
  • Proteger el sueño en la medida de lo posible, con rutinas que lo favorezcan tras las noches.
  • Recursos para regularte en el momento: en este artículo sobre cómo calmarte cuando una emoción te desborda encontrarás algunos.
  • Tener vida fuera de la profesión, con relaciones y aficiones que no giren en torno a la sanidad.

Si trabajas en otro ámbito de cuidado, como la enseñanza, también puede interesarte el artículo sobre el burnout docente.

Cuándo pedir ayuda profesional

Puede ser momento de consultar si el cansancio y el desánimo se mantienen semanas, si un caso concreto no te deja dormir o vuelve una y otra vez, si notas que dependes de alguna sustancia para desconectar, si estás pensando en abandonar la profesión desde el agotamiento o si tu vida personal se está resintiendo. Un psicólogo puede ayudarte a procesar lo vivido, a recuperar el descanso y a encontrar formas sostenibles de seguir ejerciendo.

Si en algún momento sientes que no puedes más o aparecen pensamientos de hacerte daño, llama al 024 (atención a la conducta suicida, gratuito y 24 h) o al 112 en caso de urgencia.

Si cuidas de otros cada día y sientes que necesitas que alguien te cuide a ti, en Viving puedes encontrar psicólogos especializados en psicología del trabajo y del rendimiento que se adapten a tus turnos y te acompañen con discreción.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la fatiga por compasión?

Es un desgaste emocional que aparece en quienes están expuestos de forma continua al sufrimiento ajeno. Puede manifestarse como agotamiento, irritabilidad o una especie de anestesia emocional.

¿Qué significa ser segunda víctima en sanidad?

Se usa para describir al profesional que queda afectado emocionalmente tras un error, un evento adverso o un desenlace inesperado con un paciente, con culpa, miedo o insomnio.

¿Por qué a los sanitarios les cuesta pedir ayuda psicológica?

Suelen sentir que deberían manejarlo solos, temen que se cuestione su capacidad y trabajan en una cultura que a menudo premia aguantar. Pedir ayuda protege también a los pacientes.

¿Cuándo debe un sanitario consultar con un psicólogo?

Si el cansancio y el desánimo se mantienen semanas, un caso concreto no te deja dormir, recurres a sustancias para desconectar o piensas en dejar la profesión por agotamiento.

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