Puedes hablar otro idioma con soltura, trabajar en él cada día e incluso soñar en él, y aun así notar que cuando hablas de lo que te duele algo no termina de salir. Las palabras están, pero suenan lejanas, como si contaras la historia de otra persona. Esta experiencia es muy común entre personas que viven fuera de su país, en hogares bilingües o en territorios con más de una lengua. Y tiene mucho que ver con algo que en terapia es central: la forma en que el idioma se une a las emociones.
Por qué el idioma importa tanto en terapia
La terapia psicológica es, en gran parte, una conversación. A través de las palabras se ponen en orden recuerdos, se nombran emociones y se encuentran nuevos significados. Por eso el idioma no es un detalle técnico, sino una herramienta central del proceso.
La lengua en la que aprendiste a hablar de niño suele estar ligada a tus primeros vínculos: las canciones de cuna, las riñas, las palabras de consuelo, las expresiones familiares. Muchas personas cuentan que, en su lengua materna, ciertas palabras «pesan» más, emocionan más o resultan más difíciles de decir. En cambio, una lengua aprendida más tarde puede funcionar como una cierta distancia protectora: permite hablar de temas duros sin que duelan tanto, pero a veces también impide conectar con lo que se siente.
Matices que se pierden por el camino
Hay emociones y situaciones que cada idioma nombra de manera distinta. Una expresión de tu tierra puede resumir en tres palabras algo que en otro idioma necesita un párrafo. El humor, la ironía, los refranes o las palabras cariñosas de tu familia tienen una carga difícil de traducir.
En terapia, esos matices importan. Si tienes que traducir mentalmente antes de hablar, es fácil que simplifiques, que elijas la palabra más neutra o que te calles algo porque no sabes cómo decirlo. También puede ocurrir que el profesional no capte del todo el tono de lo que cuentas o que interprete una expresión de forma literal.
Situaciones en las que suele notarse más
- Personas migrantes. Al cambio de país se suma muchas veces lo que se conoce como duelo migratorio: la pérdida de la familia cercana, de los paisajes, de la comida y también del idioma cotidiano. Poder hablar de ello en tu lengua es, en sí mismo, una forma de reencontrarte con lo que echas de menos.
- Personas que viven en territorios con lenguas cooficiales. Hay quien habla una lengua en casa y otra en el trabajo o en la escuela. Para algunas personas, expresarse en la lengua familiar es más natural cuando se trata de emociones.
- Hogares bilingües. Si creciste con dos idiomas, puede que asocies cada uno a una parte de tu vida o a una figura de tu familia. A veces cambiar de idioma en mitad de una sesión permite acceder a recuerdos distintos.
- Parejas interculturales. Cuando cada miembro de la pareja tiene una lengua materna distinta, los malentendidos emocionales pueden ser frecuentes. Este artículo sobre parejas interculturales profundiza en ello.
Cuando hablar en otro idioma te bloquea
Para algunas personas, el problema no es solo de matices. Hablar en otro idioma genera nervios, miedo a equivocarse o vergüenza por el acento, y eso hace todavía más difícil abrirse en un espacio tan íntimo como una sesión. Si te pasa en otros ámbitos de tu vida, quizá te ayude este texto sobre la ansiedad por hablar en otro idioma. En terapia, no tener que lidiar con esa presión deja más espacio para lo importante.
No siempre tiene que ser la lengua materna
Dicho esto, no hay una única respuesta válida. Algunas personas prefieren hacer terapia en una segunda lengua precisamente porque les da cierta distancia para hablar de temas muy dolorosos al principio. Otras alternan idiomas según el tema. Lo importante es que puedas elegir y que el profesional esté atento a cómo influye el idioma en lo que cuentas. Si tienes la opción, puede ser útil comentarlo en la primera sesión: en qué idioma te sientes más cómodo, si cambias de lengua cuando te emocionas, qué palabras te cuesta traducir.
La terapia online como forma de encontrar tu idioma
Si vives en un lugar donde no hay psicólogos que hablen tu lengua, o donde la oferta es muy limitada, la terapia online amplía mucho las posibilidades. Te permite trabajar con un profesional que comparta tu idioma, e incluso tus referencias culturales, aunque estéis en ciudades o países distintos. Si nunca lo has probado, este artículo sobre cómo preparar la primera sesión de psicología online te ayudará a llegar con más tranquilidad.
Algunas preguntas que puedes hacerte al elegir profesional:
- ¿En qué idioma me resulta más fácil hablar de cómo me siento?
- ¿Hay expresiones o recuerdos que solo me salen en una lengua concreta?
- ¿Me ayudaría que el psicólogo conociera también mi cultura de origen?
- ¿Prefiero hablar por videollamada o me resulta más cómodo escribir en algún momento?
Cuándo pedir ayuda profesional
Merece la pena buscar apoyo psicológico si llevas tiempo sintiéndote triste, ansioso o desconectado, si el cambio de país o de entorno se te está haciendo cuesta arriba, si notas que no consigues expresar lo que sientes con las personas que tienes cerca o si una terapia anterior no te funcionó porque te sentías a medias en el idioma. Poder decir las cosas con tus propias palabras no lo resuelve todo, pero muchas veces es el primer paso para sentirte escuchado de verdad.
Si quieres empezar un proceso terapéutico en el idioma en el que te sientes más tú, puedes consultar a nuestros psicólogos de psicología clínica y sanitaria y preguntar por las lenguas en las que atienden.